Si te han quitado una muela y no la sustituyes, es posible que durante un tiempo no notes ningún problema.

Sin embargo, la zona no permanece necesariamente igual: el hueso donde estaba el diente se remodela y, dependiendo del caso, pueden producirse movimientos de las piezas próximas o del diente contrario y cambios en la forma de morder.

Esto no significa que toda muela perdida tenga que reemplazarse obligatoriamente ni que la solución tenga que ser siempre un implante. La necesidad de reponerla depende de qué pieza falta, cuánto tiempo ha pasado, cómo están el hueso, los dientes vecinos y las encías y cómo funciona tu mordida.

¿Qué ocurre cuando pierdes una muela y no la reemplazas?

1. El hueso de la zona cambia después de la extracción

Después de perder o extraer un diente, el hueso alveolar que rodeaba su raíz inicia un proceso natural de cicatrización y remodelación.

Según una revisión sistemática y metaanálisis publicada en Journal of Clinical Periodontology, tras una extracción se produce una reducción variable del reborde alveolar tanto en anchura como en altura, y la magnitud de estos cambios depende también del tipo de diente extraído.

Otra revisión sistemática realizada en humanos observó que los cambios horizontales del hueso son especialmente importantes durante los primeros meses posteriores a la extracción.

Esto cobra relevancia si en el futuro se plantea sustituir la pieza mediante un implante, porque la cantidad y características del hueso disponible forman parte de la planificación del tratamiento.

2. Los dientes próximos pueden desplazarse

El espacio que deja una pieza ausente tampoco tiene por qué permanecer exactamente igual con el paso del tiempo.

Un estudio publicado en Journal of Dental Research que analizó espacios posteriores sin tratar observó que la distancia entre los dientes adyacentes podía reducirse progresivamente después de la extracción, sobre todo durante los primeros años.

Esto significa que los dientes vecinos pueden moverse o inclinarse hacia el espacio disponible, aunque la cantidad de movimiento varía entre personas y no tiene por qué ser clínicamente importante en todos los casos.

Si el espacio se modifica, la futura reposición de esa muela puede requerir una planificación diferente.

3. El diente contrario puede sobreerupcionar

Los dientes superiores e inferiores mantienen contactos entre sí al cerrar la boca y durante la masticación.

Cuando una muela pierde el contacto con su antagonista, el diente que queda sin oposición puede desplazarse verticalmente hacia el espacio libre. Es lo que se conoce como sobreerupción.

En un estudio clínico sobre dientes posteriores sin antagonista publicado en Journal of Prosthodontics, los dientes sin oposición mostraron una sobreerupción significativamente mayor que los dientes utilizados como control.

De nuevo, esto no significa que vaya a ocurrir de la misma manera en todos los pacientes, pero es uno de los aspectos que conviene valorar cuando falta una pieza posterior.

4. Puede cambiar la forma de masticar

Es posible acostumbrarse a comer sin una muela, especialmente cuando la pérdida afecta a una pieza posterior.

Pero eso no permite saber por sí solo si mantener el espacio es la mejor opción.

Al faltar una pieza, la distribución de los contactos entre los dientes cambia y algunas personas terminan utilizando más otras zonas de la boca para masticar.

Por eso, poder comer con normalidad y no sentir dolor no significa necesariamente que no se estén produciendo cambios.

¿Qué pasa si me quitan una muela y no me pongo otra?

Depende mucho de qué muela se haya extraído.

No es lo mismo perder una muela del juicio, que habitualmente no necesita ser sustituida, que perder un molar que participa en la masticación y mantiene contacto con otros dientes.

Tampoco es igual que hayan pasado unos meses o varios años.

Por eso, cuando falta una pieza dental conviene valorar:

  • qué diente se ha perdido;
  • cuánto tiempo lleva ausente;
  • el hueso disponible;
  • la posición de las piezas vecinas;
  • el diente antagonista;
  • la salud de las encías;
  • y cómo encajan los dientes al cerrar la boca.

La exploración permite decidir si es conveniente reponer la muela, controlar su evolución o plantear otra alternativa.

¿Cuánto tiempo puedo estar sin una muela?

No existe un plazo máximo que pueda aplicarse a todos los pacientes.

La remodelación del hueso comienza después de la extracción, pero la velocidad y magnitud de los cambios no son iguales en todas las personas.

Una revisión sistemática publicada en Clinical Oral Implants Research encontró que una parte importante de los cambios dimensionales del reborde alveolar se produce durante los primeros 3-6 meses, aunque después pueden continuar cambios más graduales.

Esto no significa que exista un número determinado de meses a partir del cual sea obligatorio sustituir una muela.

Lo aconsejable es valorar la zona, especialmente si se contempla recuperar esa pieza en el futuro.

Llevo años sin una muela, ¿todavía puedo sustituirla?

En muchos casos sí.

Haber pasado años con un diente perdido no significa automáticamente que ya no pueda rehabilitarse.

Antes hay que comprobar:

  • cuánto hueso se conserva;
  • si los dientes vecinos se han desplazado;
  • si el diente contrario ha ocupado parte del espacio;
  • el estado de las encías;
  • y el espacio disponible para colocar una nueva pieza.

Dependiendo del resultado, el tratamiento puede ser relativamente sencillo o necesitar una planificación diferente.

¿Es posible vivir sin una muela?

Sí. Una persona puede vivir y comer sin una muela y no experimentar molestias evidentes.

La pregunta importante no es simplemente si se puede vivir sin ella, sino si mantener ese espacio sin tratar es una opción adecuada para esa boca concreta.

En algunos pacientes puede considerarse razonable controlar la evolución. En otros puede resultar conveniente recuperar la pieza para mantener la función y el espacio disponible.

La decisión debe hacerse de forma individual.

¿Siempre hay que sustituir un diente perdido?

No.

Perder un diente no significa automáticamente necesitar un implante.

Una muela del juicio extraída, por ejemplo, habitualmente no se reemplaza. Y también pueden existir otras situaciones en las que el odontólogo considere razonable mantener un espacio sin rehabilitar inmediatamente.

Por eso hay que separar dos decisiones:

primero, saber si conviene sustituir la pieza; después, decidir cómo hacerlo.

¿Qué puedo ponerme si me falta una muela?

Cuando es conveniente sustituir una pieza perdida existen diferentes alternativas.

Implante dental

Un implante dental sustituye la raíz de la pieza ausente y sirve de soporte para una corona.

Antes de indicar este tratamiento es necesario estudiar el hueso disponible, las encías, el espacio existente y la situación general de la boca.

Puedes consultar más información sobre nuestros implantes dentales y cómo realizamos la valoración previa antes de planificar el tratamiento.

Puente dental

Otra posibilidad consiste en utilizar los dientes próximos como apoyo para reemplazar la pieza que falta.

Su indicación depende, entre otros factores, del estado de esos dientes y de la planificación del conjunto de la boca.

Prótesis removible

Las prótesis removibles permiten sustituir una o varias piezas y pueden ser una alternativa en determinados pacientes.

No existe una solución que sea siempre mejor. La elección depende del diagnóstico y de las características de cada caso.

¿Qué pasa si pierdo una muela y no me pongo un implante?

No ponerse un implante no significa necesariamente que vaya a aparecer un problema.

El implante es una de las opciones posibles para sustituir una pieza, pero no la única.

También pueden valorarse un puente, una prótesis u, en determinadas circunstancias, mantener el espacio bajo control.

Por eso no debería darse por hecho que una muela perdida equivale automáticamente a necesitar un implante.

¿Y si no me duele?

Muchas de las modificaciones que pueden producirse tras perder una pieza dental pueden desarrollarse sin dolor.

La remodelación del hueso o determinados movimientos dentales pueden avanzar progresivamente sin provocar síntomas evidentes.

Por tanto, la ausencia de dolor no permite saber por sí sola si la situación se mantiene estable.

¿Cómo sabemos si conviene sustituir la muela?

La decisión no debería hacerse observando únicamente el hueco.

En Clínica Dental Las Chapas valoramos qué pieza falta, el tiempo transcurrido, el hueso disponible, la posición de los dientes próximos, el estado de las encías y la mordida antes de recomendar una opción.

Cuando se estudia una rehabilitación mediante implantes, estos casos son valorados por el Dr. Andrés Navarro Antón, especializado en cirugía oral, implantología y prótesis sobre implantes.

A partir del diagnóstico puede determinarse si es recomendable sustituir la pieza y qué alternativas son razonables para cada paciente.

Preguntas frecuentes sobre una muela perdida

¿Qué pasa si no reemplazo un diente perdido?

Dependiendo del caso, pueden producirse cambios en el hueso de la zona, desplazamiento de los dientes próximos o sobreerupción de la pieza contraria. No todos estos cambios aparecen ni evolucionan igual en todas las personas.

¿Cuáles son las consecuencias de perder una muela?

Las principales modificaciones descritas afectan al hueso alveolar, al espacio disponible y a la posición de algunos dientes. Su importancia depende de qué pieza se ha perdido y de las características de cada paciente.

¿Se pierde hueso al sacar una muela?

Tras una extracción se produce una remodelación fisiológica del hueso alveolar. Las revisiones sistemáticas realizadas en humanos muestran una disminución de las dimensiones del reborde después de la extracción.

¿Si llevo años sin muela todavía puedo ponerme un implante?

Puede ser posible. Antes es necesario valorar el hueso existente, el espacio disponible, la posición del resto de dientes y la salud de las encías.

¿Una muela del juicio debe sustituirse?

Habitualmente no es necesario reemplazar una muela del juicio una vez extraída.

Revisión y transparencia editorial

Autora: Dra. Mayte Navarro Antón · Nº Col. 29003292
Revisión clínica: Dr. Andrés Navarro Antón · Nº Col. 29002927

Nota editorial: La redacción de este contenido ha contado con apoyo de herramientas de inteligencia artificial para tareas de estructuración y edición. La información clínica ha sido contrastada con fuentes científicas y revisada por un profesional de la clínica antes de su publicación.

Fuentes científicas consultadas

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Ver estudio en PubMed
DOI: 10.1111/jcpe.13390. Esta revisión analiza los cambios dimensionales del reborde alveolar tras la extracción y confirma reducciones horizontales y verticales, con diferencias según el tipo de pieza.

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Ver estudio en PubMed
DOI: 10.1111/j.1600-0501.2011.02375.x. La revisión encontró que los cambios dimensionales son más rápidos durante los primeros 3-6 meses tras la extracción y posteriormente continúan de forma más gradual.

Gragg KL, Shugars DA, Bader JD, Elter JR, White BA. Movement of teeth adjacent to posterior bounded edentulous spaces. Journal of Dental Research. 2001;80(11):2021-2024.
Ver estudio en PubMed
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Craddock HL, Youngson CC, Manogue M, Blance A. Occlusal changes following posterior tooth loss in adults. Part 1: a study of clinical parameters associated with the extent and type of supraeruption in unopposed posterior teeth. Journal of Prosthodontics. 2007;16(6):485-494.
Ver estudio en PubMed
DOI: 10.1111/j.1532-849X.2007.00212.x. Este trabajo estudió la sobreerupción de dientes posteriores que habían perdido su antagonista y encontró una mayor sobreerupción en los dientes sin oposición que en los controles.

Craddock HL, Youngson CC, Manogue M, Blance A. Occlusal changes following posterior tooth loss in adults. Part 2. Clinical parameters associated with movement of teeth adjacent to the site of posterior tooth loss. Journal of Prosthodontics. 2007;16(6):495-501.DOI: 10.1111/j.1532-849X.2007.00223.x.
Ver estudio en PubMed

 

Dra. Mayte Navarro Anton, odontología conservadora, estética y odontopediatria

Dra. Mayte Navarro Antón

Odontóloga y directora de Clínica Dental Las Chapas. Especialista en ortodoncia, odontología estética y odontología infantil. Nº de colegiada 29003292.

Graduada en Odontología por la Universidad de Zaragoza, cuenta con formación avanzada en ortodoncia clínica, ortodoncia invisible, ortodoncia interceptiva, estética dental y rehabilitación oral mínimamente invasiva.

Entre su formación destacan el Máster en Ortodoncia Clínica, la especialización en SureSmile y distintos postgrados en crecimiento craneofacial infantil, endodoncia y técnicas estéticas.

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